Entrevista a David Belle en el año 2001 para el magazine «Papier Real»

“Ni hombre fuerte, ni espíritu fuerte, por el amor al arte, avanzamos”.

Al principio de los años 2000, David belle  causa sensación en los medios de comunicación. Funda y deja Yamakasi, después de eso  crea  el Parkour y  decide pasar desapercibido hasta que llegue su oportunidad.

Deportista consumado en la disciplina rigurosa y constante, lo encontraremos en películas, publicidades y otros papeles más  anecdóticos.  Sin perder de vista jamás su objetivo: la difusión del Parkour.

Quince años más tarde  el Parkour sigue vivo.  Ahora,  los practicantes están repartidos por todo el mundo y Youtube ha democratizado esta práctica nacida en Lisses, un suburbio parisino.

El pueblo se convirtió en un lugar de peregrinación para los traceurs. Allí, David y Stéphane siguen estando al pie del cañón, motivados como el primer día por la filosofía del  Parkour que sigue completamente intacta.

¿Puedes presentarnos el Parkour y su filosofía?

Desde que soy pequeño practico Parkour. Viene de mi padre que era bombero. El me lo explicó y yo lo apliqué a nuestra época. Según él, es necesario ser completo, bueno en todos los deportes. Yo he innovado, desarrollado las técnicas, los métodos de entrenamiento. Como te explicaba, el Parkour, es poner en práctica las capacidades físicas sobre los obstáculos y materiales que no están diseñados para ello, y donde prima el desplazamiento.

Es como hacer footing pero superando los obstáculos; sin establecerse direcciones precisas, simplemente avanzar y dar rienda suelta a la imaginación. La base es esa. Es una concentración de la gimnasia, el atletismo, la escalada, el skateboard para el sentido del descubrimiento y grupal, kung-fu para la estética, el snowboard por las sensaciones, trekking….

Dentro de todo eso, soy una especie de guía asesor por la experiencia, por los años que llevo en la práctica. Yo pienso que cada uno traza su camino y hace evolucionar el Parkour a su manera. Considero que no hay un maestro todavía porque antes de poder controlar todo esto, harán falta muchos años todavía.

¿Respecto al nivel del entrenamiento, es intensivo y diario?

Los jóvenes con los que me entreno han comenzado con el descubrimiento del Parkour. Seguidamente, los métodos de entrenamiento podemos personalizarlos: algunos serán en grupo durante tres horas para divertirse, ensayar diferentes saltos, diferentes técnicas, y así, tu desarrollas tu propio entrenamiento, tu propio estilo.

¿Le concedes importancia al estilo?

El estilo viene con la práctica, mientras más confianza tienes en ti mismo, más te sueltas, por lo que se refleja en los movimientos, las actitudes y las posiciones. Al principio piensas en hacerlo, después piensas en hacerlo bien y por último,  piensas en hacerlo rápido y bien.

Hay diferentes niveles y lo que cuenta es contar con la certeza. Es una progresión lógica. Con el entrenamiento todo se convierte en una evidencia. La evidencia elimina cualquier tipo de orgullo.

¿El Parkour es adaptarse a un urbanismo natural o a una naturaleza urbana?

La naturaleza es la base. Encuentras todas las “familias” del medio urbano, sólo es la arquitectura la que puede cambiar las cosas. Cuando estás en un árbol saltando de una rama a otra, o en un muro  saltando de uno a otro, es lo mismo. Pero el medio natural es más real y más interesante.

En el medio urbano debes de adaptarte. En la naturaleza, adaptarte es lo normal. Puesto que quieres ir de un punto a otro, te dices siempre: es por aquí y no existe otra manera de llegar; mientras que en una ciudad, debes de seguir las rutas, tu camino está “trazado”.

Con el Parkour decidimos cambiar el curso de las cosas, decimos: «Voy a pasar por encima de este muro». Nos hemos creado nuestro propio camino. Por un lado, es natural, mientras que por el otro, adaptamos lo natural a una cosa que no lo es.

¿Ver y vivir la ciudad de una forma diferente no te causa problemas con los habitantes de la misma?

“¿Lo que me va a decir es más importante que lo que yo voy a hacer?” Ellos están en su camino, no les molestamos, pero ellos deben levantar la cabeza y entrar en nuestro mundo.

Para nosotros, es difícil estar concentrados para no hacernos daño, ellos no se dan cuenta. Las personas forman parte de los factores de peligro. Un joven que esté comenzando, que no tiene suficiente control todavía, si escucha a una persona al mismo tiempo que se prepara para realizar el salto, estará en peligro.

Evidentemente, hay también un punto positivo, hay personas que te observan, personas adultas que lo perciben realmente bien y que a menudo dicen comentarios como por ejemplo: “Yo prefiero ver jóvenes hacer esto que romper coches”.

¿El Parkour es escaparse de un sistema?

Sí, claramente. Yo tengo la impresión de vivir en la verdad y digo esto con toda mi humildad. Estamos constituidos todos de la misma forma, y aunque nos reprochen que asumamos riesgos, nosotros, en esos instantes vivimos las cosas.

Para tener ganas de hacer Parkour, hace falta haber viajado, haber visto otras cosas y cuando estás en una ciudad, tienes ganas de reproducir esas ganas de libertad que la naturaleza te ofrece. El mundo es una cárcel y cada uno busca su forma de vivir para tener la ilusión de ser libre, independiente del sistema.

De todas formas, jamás nos podrán prohibir entrenar. El Parkour forma parte íntegra de nuestra vida.

¿La gente de su alrededor lo comprende fácilmente?

Si estamos entrenando fuera y nos ven movernos como locos, aunque les hables, ellos no se paran a escucharte. Si estás parado y tienes el tiempo de explicarle lo que estás haciendo, es mejor. Es una continuidad. Cuando eres niño, te subes por la mesa y saltas al sofá, te dicen que te bajes amablemente. Nosotros no hemos sido arrestados. A mi personalmente jamás me han arrestado.

¿Tú crees que te arriesgas cuando haces Parkour?

¡Todo el tiempo! En tonterías, en saltos que has hecho cientos de veces y puedes resbalarte. Incluso andando puedes tropezarte,  y eso que solo debes de estar concentrado en poner una pierna delante de la otra. Siempre existe el riesgo de torcerte el tobillo.

Cuando activas todos tus miembros, es necesario reflexionar y pensar en las técnicas, veo normal que a veces puedan existir pequeños problemas. Es el grande el que hay que evitar. Golpearse, arañarse, resbalarse, incluso caer, es natural.

Entonces, todo el mundo puede hacer Parkour…

Cualquiera puede si es constante. Si elegimos a alguien, niña o niño, este va a entenderlo rápidamente y sin que su morfología importe. Él encontrará su Parkour. solo hay unas bases que deben respetarse.

Con algunos, hace falta hacerles comprender que son capaces de hacer las cosas. Nosotros no nos hemos despertado una mañana diciéndonos: “Saltaré bien desde ahí arriba…”

El Parkour en el futuro, ¿Será una forma de vida y de la que se pueda vivir?

Vivir de esto dependerá de cómo la gente lo reciba. De todos modos, esto no se irá jamás. Lo vivamos o no, estará ahí. Nos servimos de “falsos” para ir a lo “verdadero”, nos servimos de la publicidad y de los vídeos para avanzar y ser visibles a los ojos del público. Queremos, en primer lugar, instaurar la filosofía del Parkour.

¿Cómo se vive el Parkour, qué ritmo en la vida cotidiana?

Es agradable cuando no hay nada previsto y uno de nosotros siente un salto y ¡boom! lo hace. Todo se cuestiona. Los que habían previsto de hacer el salto en un mes, ven al otro avanzar y eso motiva. Todo lo que es inesperado y agradable.

Para un salto simple, que harás bajo la lluvia, de noche con tus amigos, hay algo palpable. Es una ocupación, un arte que podemos practicarlo todo el tiempo. No estamos regidos por horarios o por la lluvia. Es un momento de libertad, una ambición, un estado,  en el que no tendrás en un gimnasio.

Tienes ganas, te pones las zapatillas, sales, no importa la hora, no importa la meteorología. ¡No hay ninguna excusa a salvo las obligaciones o el día en que todo sea llano!. Es una especie de vida intensa, cuanto más cosas tienes para hacer, más vives. En el Parkour siempre hay algo que hacer, todo el tiempo.

¿Qué quieres lograr con el Parkour?

Lo que estaría bien es que la gente llegue comprender la diferencia entre aquellos temerarios que necesitan llegar al extremo para vivir sensaciones fuertes y nosotros. Reivindicamos el hecho de moverse de manera diferente y de no tomar riesgos por el orgullo de decir: “Yo hago esto y tú no” No hay competición en la práctica, la idea es ser noble.

Tienes como bien preciado ser más fuerte en el Parkour, pero nunca vas a ganar. Aprendes a apreciar la fuerza, puedes tener mucha suerte un día y ninguna al día siguiente. Eres consciente de lo que eres capaz de hacer en un instante, en un momento preciso.

El fin es estar sano, estar bien, tener el cuerpo despierto. Aunque a veces se duerma, siempre estará a la espera de explotar, no importa el momento.

¿Puedes volver al tema de salir a entrenar en cualquier circunstancia meteorológica?

Eso que sentirás bajo la lluvia será todavía más fuerte aunque el salto sea más pequeño. Es falso creer que el Parkour es únicamente intenso cuando todo está seco. Alguien que es muy fuerte en Parkour cuando está todo seco, solo habrá dado con una rama del Parkour y se habrá olvidado del resto.

El tiempo permite evolucionar los elementos del Parkour, así que hay que perfeccionar otras técnicas para afrontar la lluvia. Hay una fluidez además de otro tipo de trabajo que debe ser aplicado. El Parkour te forma dependiendo del lugar donde estés. Tu morfología se va transformando en medida de lo que trabajas, y más tarde podrás hablar de las especialidades de esto y de lo otro que practicas. Muéstrame como te mueves y te diré qué eres.

Le Parkour – Reportaje David Belle 

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=XCgZkSpb2wQ&w=725&h=544]

 

Entrevista cedida a DAPP por  http://maelstrommagazine.fr/david-belle-interview-archive/

Traducción: David Martín Nicaise

Corrección: Joseba Torronteras González